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"Espero que la devoción de los claretianos me acompañe hasta el fin de mi ciclo como obispo": Monseñor Ángel Garachana

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La parroquia San Antonio María Claret, en la colonia Los Naranjos, al este de la ciudad, fue el escenario de los festejos en honor al fundador de la congregación de los misioneros claretianos.

La fiesta patronal, se desarrolló desde tempranas horas de la mañana. Niños, jóvenes y adultos se unieron para rendirle culto a Antonio María Claret, en donde hubo escenificaciones de teatro, danzas y sociodramas por la reciente encíclica que escribió el Papa Francisco, “Laudato Si”, que defiende el medio ambiente.

Acto Solemne

El mejor escenario se preparó para la celebración eucarística en la que se hicieron presentes sacerdotes de la congregación de los misioneros claretianos. Ángel Garachana, obispo diocesano de la Diócesis de San Pedro Sula, y perteneciente a la orden de los claretianos, presidió la misa en honor al santo patrono, Antonio María Claret.

"<El Amor y la caridad de Cristo me apremian, me urge y me impregna>, fue la frase que utilizó Antonio María Claret y que puso en su escudo episcopal, expresó el prelado diocesano, Ángel Garachana al iniciar su reflexión durante la homilía.

Garachana, al igual que el santo obispo Antonio María Claret, emuló la acción y en su anillo episcopal, se puede leer “Para que tengan vida“. El purpurado manifestó: “Ese amor de Cristo, por la salvación y la plenitud de todos, era para Antonio Claret, una urgencia, un fuego que lo mantuvo en movimiento y en acción.”

El obispo sampedrano agrega que, fue gracias al Espíritu Santo, que el fundador de la orden de los claretianos pudo escribir, predicar, a toda criatura para que pudieran conocer más acerca de Jesucristo.

“Ese es el fuego que Claret tenía en su corazón, el mismo que posó como flama durante Pentecostés, que es la caridad que nos empuja a actuar sobre los demás”, agregó el obispo, Angel Garachana.

Recorrido

Antonio María Claret, de nacionalidad española, arzobispo de Santiago de Cuba y confesor de la reina Isabel II de Borbón. Fundador de la congregación religiosa católica de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros Claretianos), el 16 de julio de 1849 y, con la venerable María Antonia París de San Pedro, organizan la Congregación de las Religiosas de María Inmaculada Misioneras Claretianas el 27 de agosto de 1855.

En el año 1848, apenas cinco sacerdotes, dejan todo para emprender una labor misionera evangelizadora. Sobre esto, el obispo de San Pedro Sula, Angel Garachana, dijo algunas frases acerca del santo: ”Hoy iniciamos obra grande, y serán ustedes, jóvenes, quienes verán el crecimiento”.

Garachana asegura que la congregación de los misioneros claretianos, a la cual pertenece junto con el obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, Rómulo Emiliani, continúa el espíritu del fuego que invadió la persona del santo Antonio María Claret.

“Vayan a todos los pueblos, y anuncien el evangelio”, es una de las frases que se pueden leer en las sagradas escrituras, en el libro del Nuevo Testamento del profeta San Marcos.

“Claret sentía el espíritu universal para todo el mundo. Cuando escribe las constituciones de la congregación de los misioneros, en el numeral segundo, sobre los objetivos dice: “La salvación de las personas de todo el mundo”, expuso el prelado de la diócesis de San Pedro Sula, Angel Garachana.

Garachana exhortó a los presentes a que siguieran el espíritu misionero de Antonio María Claret, que es universal y es para todos los habitantes del planeta.

Claret, al ser electo como arzobispo de Cuba, estuvo tres meses con la idea de renunciar al nombramiento del cargo en el país caribeño, que el Papa Pio Nono divulgó. Y sobre esto, Angel Garachana explicó sobre las palabras que argumentó Claret sobre el cargo y dijo: ”Yo no puedo reducirme a los estrechos límites de una diócesis, mi corazón es para todo el mundo”.

Sentimiento

La República de Honduras, al igual que su homóloga de Cuba, es regada por el Mar Caribe. Monseñor Angel Garachana, durante la visita a la fiesta parroquial, escogió la casulla que le fue entregada durante una reunión de obispos, en el país caribeño, por el santo Papa, Juan Pablo II, que posee una palmera.

Garachana agrega que el santo de la congregación de los misioneros claretianos, San Antonio María Claret, recorrió la isla a caballo. También dijo que los historiadores del santo, aseguran que Claret estuvo más tiempo sentado en la silla de equinos, que en la silla episcopal.

Durante su predicación del evangelio, el santo de los “claretianos”, se hizo acompañar por varios sacerdotes, entre ellos: el padre Abrahim y Manuel de Jesús Subirana. El padre Claret, en su autobiografía, habla del misionero Subirana. A su retorno a España, el padre Subirana se interna en Centroamérica, donde recorre Honduras. En la actualidad, en el departamento de Yoro, al noreste de Honduras, se encuentra el sepulcro de Manuel Subirana, misionero de la orden claretiana y amigo del santo Antonio María Claret.

Misioneros por Excelencia

El Centro de Comunicaciones de la Diócesis de San Pedro Sula, conversó con Monseñor Ángel Garachana, obispo de la diócesis sampedrana y el párroco de San Antonio María Claret, el padre Jorge Benavides:

El obispo diocesano Angel Garachana, manifestó, “Cuando fui nombrado el pastor de esta diócesis, la congregación ya llevaba más de 20 años de estar a cargo de evangelizar, y no había ninguna parroquia que llevara el nombre del santo”.

Garachana argumenta que fue en su gestión, donde se dividió la parroquia que había recibido la congregación de claretianos en San Pedro Sula, en el año de 1972, que comprende la actual dimensión de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.

La parroquia San María Claret está ubicada en el sector El Carmen, donde está la Aldea El Carmen y colonias del mismo nombre. “Como obispo, me siento de toda la diócesis, pero en mi hay un especial cariño a Antonio María Claret, y a la congregación de los misioneros claretianos”.

Angel Garachana Pérez, ingresó a los 14 años de edad, en la congregación de los claretianos, cumpliendo 57 años de pertenecer al carisma que dejó el santo español, Antonio María Claret.

“Vengo con alegría a la parroquia de Claret, que geográficamente es muy extensa y que socialmente es muy pobre. Hemos celebrado la eucaristía en el salón parroquial y, el área que se ha dejado para celebrar la festividad, es el lugar de construcción de la sede parroquial.”

Monseñor Angel concluye que la misión de la congregación claretiana continúa, ya que actualmente tienen a cargo la parroquia Corazón de María del sector Rivera Hernández, y la parroquia San Antonio María Claret, al noreste de la ciudad, en todo el sector Carmen.

“Espero que la devoción de los claretianos me acompañe hasta el fin de mi ciclo como obispo, y que el Señor suscite más obras para la orden y para la diócesis”, apuntó, Monseñor Ángel Garachana.

Texto e imágenes: Guillermo Dubón

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F. Patronal San Antonio María Claret